Hace ya desgraciadamente muchos, muchos años escuchaba por
la radio una entrevista con un tal Ruiz Gallardón. Eran los tiempos de nuestra
incipiente democracia post franquista y el programa de radio era de esos en que
los oyentes llaman para dialogar de algún modo con el entrevistado.
Un oyente llamó e interpeló de malas formas al entrevistado
Ruiz Gallardón. Le llamó de todo y acabó su perorata diciendo que parecía
mentira que, después de haber sido un capitoste con el dictador ya muerto,
tuviera la poca vergüenza de presentarse ahora con aires democráticos. De paso
desgranó una serie de agravios que, según el oyente, había sufrido por culpa
del señor Ruiz Gallardón allá por los años sesenta.