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sábado, 10 de noviembre de 2012

SI YO FUERA EL REY


Si yo fuera rey…
Hoy la cosa va un poco de coña.
Si yo fuera rey y estuviera en una de esas recepciones en donde permanezco con la reina, con el príncipe y con mi nuera parados todos en una fila mientras una larga, interminable cola de payasos va pasando por delante de nosotros…
Si entonces yo fuera el rey me estaría riendo para mis adentros al ser testigo de todo ese servilismo. Esta gente me paga mi comida y mis vicios a cambio de poder venir a rendirme pleitesía. No he elegido nada mal mi profesión.
La risa de mis adentros me rezumaría por fuera y me verían sonreír todo contento “como no puede ser de otra manera” que diría un político cualquiera.
Uno de estos días le diría a la encopetada dama que hace ante Nos un remedo de reverencia:
            -“¿Se encuentra usted mal? Un poco más y se cae al suelo, vaya con cuidado”.
A los hombres que al llegar su turno se paran y me estrechan la mano a la par que inclinan la cabeza en señal de reverencia hacia nuestra persona les diría:
            -“¿Qué miras, tío? ¿Acaso tengo desabrochada la real bragueta?”
En cualquier caso me reirían la “gracia”. Cada día entiendo menos a mis vasallos, a mis súbditos. Luego me marcharía a ver la fórmula uno en la India y de paso actuaría de “embajador y conseguidor de España”. Tienen, sin duda lo que se merecen. ¡Payasos!.

miércoles, 18 de enero de 2012

RECUERDOS ENCUBRIDORES



COLA COMEDOR AUXILIO SOCIAL

No se si será cierto lo que se expresa en la rotunda frase de Avellaneda de que: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Lo que si me parece más cierto es que los pueblos que no quieren recordar su pasado son semejante a esas personas que pretenden enterrar o disfrazar pasadas, remotas, malas experiencias. Estas vivencias desagradables no es que se borren de loa recuerdos, sino que se deforman, disfrazan y tergiversan, pasando a formar lo que, según Freud, se denominan recuerdos encubridores y que pueden derivar en toda clase de perturbaciones de la personalidad o, en el caso de los pueblos, en todo tipo de disfunciones sociales.