Lo malo de los poetas es que quieran escribir sus versos pretendiendo hacer de ello una profesión. No digo que no deba haber poetas que vivan más o menos decentemente con los beneficios de sus poesías; es, más, es imprescindible que los haya. Lo que digo es que gran parte de esa poesía es pasto de filisteos; debemos de considerarla como la ganga en la que se oculta la mena del verso realmente sentido, verdaderamente inspirado.
Lo malo de los poetas es que no se pueden poner a escribir como si fuera un trabajo. Bueno, si que pueden. De hecho hay muchos que lo hacen y luego publican y venden, algunos bastante bien, sus poemas. Los demás compramos esos libros y los leemos sabiendo que el poeta nos está obligando a trabajar en dos sentidos.

