Con toda esta movida de reducir el déficit, algunos han puesto sobre el tapete la necesidad de que la iglesia católica pague los impuestos correspondientes a sus posesiones. Por lo visto no paga el IBI. Parece justo que lo pague, pero yo creo que la cuestión ha sido erróneamente formulada. El problema es que hay muchas instituciones que no lo pagan, entre ellas la iglesia católica. El hecho de pagar los impuestos es un acto de solidaridad colectivo y si hay exenciones lo presentamos como una carga onerosa.
Nadie debe quedar exento de pagar los tributos debidos.
