Rajoy busca caminos enrevesados para lograr sus fines más personales. Desde que JMA lo designó como sucesor ha tenido un camino largo (ocho años) y amargo (ser derrotado dos veces seguidas por un ZP) para llegar a ser el amo de la despensa. No está dispuesto a renunciar fácilmente al fruto de semejante esfuerzo. Su fin es mantenerse a toda costa en el poder aunque haga reventar a España.
Sabe que si España tuviere que ser intervenida, rescatada o como quiera llamarse eso que ya ha ocurrido en Grecia, Irlanda y Portugal, lo más normal es que el gobierno tuviera que convocar elecciones puesto que la situación legal habría formalmente cambiado con una cesión expresa de soberanía. Este es el temor de Rajoy: verse apeado del poder con tan breve disfrute de la Moncloa.



