Supongamos un caso similar al de Marta del Castillo. Su asesino confeso se niega a desvelar el paradero del cuerpo de la chica. Al no haber cadáver, la defensa lo enfoca a un simple homicidio involuntario, casi accidental. De hallarse el cuerpo de la víctima quizás se podría demostrar que la muerte se produjo tras una violación y que hubo maltrato y ensañamiento.
