Ya no me sorprende el desprecio de los sectores más conservadores españoles por todo cuanto de excelencia puede haber fuera de nuestras fronteras. Pensándolo más detenidamente creo que quizás esto no ocurra solamente en España. Este fenómeno es propio de la mente conservadora y las fronteras son puramente virtuales, esencialmente ideológicas.
Por poner sólo unos pocos ejemplos.
