Confieso que el señor Trillo nunca me ha caído nada bien. Pertenece a esa extensa segunda generación de prohombres franquistas que ha anidado tan a gusto en el PP; segunda generación porque sus respectivos progenitores pertenecieron a la elite del franquismo y siempre se ha sabido que de casta le viene al galgo. Que yo sepa y conozca podríamos incluir también en esa especie ejemplares como Ruiz-Gallardon y Elorriaga; pero seguro que hay muchísimos más.
Pero esa falta de simpatía visceral se hace particularmente aguda en lo que se refiere a este señor Trillo. En ello tiene mucha parte de culpa mi formación castrense.
