sábado, 13 de octubre de 2012

NEUTRALIZAR EL PODER JUDICIAL


Luego de muchos años de andar quejoso de la extraordinaria lentitud de los procesos judiciales me parece que he dado con el meollo del problema.
Los recursos humanos y materiales de los que se dota al sistema judicial, en España, son a todas luces insuficientes. ¿Por qué ocurre esto así?
El estado se basa en tres poderes teóricamente independientes.
El legislativo se autoasigna los dineros que juzga oportunos para su buen funcionamiento.
El ejecutivo, que en esta España nuestra, domina sobre el legislativo, le impone al legislativo lo que debe asignarse al ejecutivo para su buen funcionamiento.
El poder judicial, sin embargo, no tiene potestad alguna sobre este tema de asignación presupuestaria. Está a expensas de lo que quieran asignarle los otros dos poderes del estado.
El quid de la cuestión es que a los poderes ejecutivo y legislativo no les interesa en absoluto que la justicia pueda funcionar con la celeridad oportuna y conveniente. Funcionando a velocidad de caracol dormido las arbitrariedades y presuntas corrupciones de ambos poderes suelen quedar impunes o tan tardíamente sancionadas que no sirve ya de nada.
Habría, de algún modo, fijar como presupuesto para el funcionamiento del poder judicial un porcentaje del general del estado y que este poder fuere su administrador.
Pero se que los que pueden argüirán la imposibilidad de que sea así. No vaya a ser que tengan los jueces tiempo, medios y recursos para impartir justicia igual para todos,

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